El Hogar “San Martín de Tours” es parte de un gran proyecto que incluye el trabajo de otros Hogares de modo orgánico y conjunto: la “Ciudad de la Caridad”. Como decíamos, esta gran obra es uno de los apostolados propios del Instituto del Verbo Encarnado.
La “Ciudad de la Caridad” que inició el 13 de abril de 1991, fue concebida por nuestro fundador, el P. Carlos M. Buela, IVE, como un lugar donde se pueda atender a todas las personas con necesidad, sin poner límites a la caridad de Cristo. Eso nos obligó a ampliarnos lo más posible para abarcar todas las necesidades que nos presentase la Divina Providencia. La necesidad de cuidar a varones y mujeres separadamente duplicaron nuestras obras, los abuelos sin Hogar necesitaban su lugar, así como los niños y jóvenes con problemas familiares necesitaban sus propias casas, distintas y separadas, con bellos jardines, etc.
Fueron así las diversas necesidades que nos hicieron crecer en las diversas obras caritativas que conforman no uno, sino diferentes Hogares, pero de trabajo conjunto y unificado en espíritu y cooperación.
Esto hizo que conformáramos con el tiempo nuestro Hogar “San Martín de Tours”, el Hogar “Ntra. Sra. De la Divina Providencia” para mujeres y abuelitas con discapacidad, el Hogar “Santa Gianna Beretta Molla” para niños y niñas, la casa de las madres solteras, el Hogar “San Juan Bosco” para adolescente y jóvenes varones con problemas de familia, su paralelo para mujeres, el Hogar “Rosa Giannetti”, el Hogar para huéspedes y voluntarios “Santos Marta, María y Lázaro” y Hogar para padres ancianos de nuestros religiosos, el Hogar “Santos Karol y Emilia”. Todos estos son los Hogares de la ciudad de San Rafael, Mendoza. Aproximadamente 120 son los beneficiarios de todos estos Hogares.
¡Pero estos Hogares se extendieron por países de todo el mundo! Y con ellos sigue creciendo la Ciudad de la Caridad:
En Perú
En Ecuador
En Chile
En Brasil
En Albania
En Ucrania
En Belén
En Egipto
En Italia
En España
En Filipinas
En Papúa Nueva Guinea
En Tanzania
Fueron así cientos los beneficiados durante estos poco más de 30 años de existencia: quienes ya han partido a la Casa del Padre; quienes siguieron sus vidas en otros lugares pudiendo conformar algunos sus propias familias; quienes viven actualmente con nosotros… sin contar tantos religiosos, trabajadores, voluntarios y benefactores que fueron bendecidos enormemente por Dios. Sólo en el Cielo sabremos cuántas gracias nos consiguieron de Dios las oraciones y ofrecimientos de nuestros chicos y abuelos.