Una de las gracias más grandes de nuestro Hogar, es que la beneficencia se extiende también a todos los que nos ayudan, especialmente a los voluntarios. Necesitamos ayuda, ciertamente. Y en los voluntarios tenemos cientos de comprobaciones por sus mismos testimonios de la verdad evangélica de que: “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20,35). Hay diferentes modos de ayudar: ayuda espiritual en unión de oraciones, ayuda económica (dinero, donaciones de diversos tipos, etc.), y, muy especialmente, el voluntariado asistencial: trabajando directamente por un tiempo por los chicos y con los chicos del Hogar. Esa experiencia del Hogar es inolvidable. Tenemos algunos videos de personas que han querido compartir su testimonio.
Muchos han encontrado así un nuevo sentido a sus vidas y un mayor valor de la persona humana… muchos encontraron a Dios o profundizaron su relación con Él. Más o menos conscientemente todos encuentran a Cristo en estas personas necesitados como dice el Señor: “Mirad que soy yo”.
Si está interesado en ser voluntario, puede comunicarse a: